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DÍA DE REYES... (y bufones)

Por fin llegó el día de Reyes, una fecha muy esperada por todos. El consumismo abarrota nuestras casas, compras cosas que en otras circunstancias jamás habrías comprado, pero como es el día de Reyes… Este año al menos me han hecho caso en parte, y eso que he escrito tarde mi carta, y es que al menos no me han regalado nada, tan sólo como fruto de mi trabajo he podido comprarme una camisa y ampliar mi equipo fotográfico, pero todo con mi esfuerzo y dedicación, pero, por si a alguien le queda alguna duda, yo no soy un Rey Mago.

Aclaro esto porque parece ser que la otra parte de la carta no la leyeron. Como todos los días, nada más levantarme, he estado leyendo los periódicos de tirada digital (por no gastar el papel, más que nada) y me he dado cuenta que todo sigue igual (o incluso peor).

En primer lugar, el titular no es: “se ha acabado el hambre en el mundo”, ni: “una oleada masiva de apadrinamientos ha salvado la vida de millones de niños”, ni tampoco este otro: “pruebas científicas demuestran que la destrucción de la capa de ozono es reversible, por lo que el calentamiento global también lo será”. La verdad es que no esperaba encontrarme nada de esto, pero la ilusión nunca se pierde.

No sólo no me encontré con nada de esto, sino todo lo contrario.

En primer lugar, la ministra (o menestra, que es más bien lo que tiene en la cabeza) Narbona, la de Medio Ambiente, afirma que cada año mueren de forma prematura en España más de 16.000 personas debido a la contaminación ambiental, 10 veces más que las muertes en accidentes de tráfico (por lo que, se deduce, que las campañas de tráfico, a parte de ser en su mayoría inútiles, quitan tiempo al ministerio para tratar temas más importantes como el medio ambiente). Como en el anuncio de Nescafé, mejor no hacer dos cosas a la vez. Cierto es que el tráfico es un problema importante y evitable, pero el tema medioambiental también. Conclusión: la menestra Narbona tampoco es un Rey Mago.

Sigo leyendo y resulta que Benito XVI (Benedicto para los colegas y los guiris, Benito para los ejjpañoles) afirma que: “el mundo, con su actividad frenética, pierde con frecuencia la orientación; su actividad y su capacidad se convierten en destructivas si decaen las fuerzas de los rezos, de los que emanan las aguas de la vida capaces de fecundar la tierra. El mal del mundo se destierra y el dolor se comparte, absorbiéndolo en la propia carne hasta el fondo, como hizo Jesús. El mundo necesita de Dios, no un dios cualquiera, sino del Dios de Jesucristo, del Dios que se ha hecho carne y sangre, que nos ha amado hasta morir por nosotros, que ha resucitado y ha creado en sí mismo un espacio para el hombre”. Que alguien le diga algo por favor, que este hombre está muy mal. Esta escena de delirios me recuerda cuando, allá por el 28 de Mayo, visitó el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. En aquella ocasión, y en un acto casi de posesión corporal, habló con Dios preguntándole algunas dudas: “¿Por qué, señor, permaneciste callado? ¿Cómo pudiste tolerarlo?”. Ante estas preguntas, como era lógico, Dios se quedó sin palabras. Aquí quiero destacar un comentario que Javier Ortiz realizó en sus apuntes del natural de aquel día , en los que decía que había dos posibles explicaciones a aquellas preguntas, la primera de ellas es que “el Señor de los Cielos no dijo nada y toleró aquello porque lo suyo es mantener silencio y permitir todos los horrores, no habría resultado demasiado congruente que interviniera para proteger a las víctimas de Auschwitz, pero que en cambio se mantuviera cruzado de brazos ante la perspectiva de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, por ejemplo”. En su segunda explicación, más retórica y punzante realiza otra serie de dudas que me dispongo a reproducir: “¿podría explicar por qué su Dios hizo tantos milagros extraordinarios hace la tira de siglos y tan pocos ahora? O bien: ¿sería capaz de razonar por qué los escasos milagros que realiza su Dios en la actualidad son todos de tipo menor? es decir: consigue, que alguien que tenía una pierna inmovilizada empiece a moverla, pero no se anima a hacer que le crezca una pierna nueva a alguien que la tiene amputada. Pero la pregunta más problemática es otra: ¿por qué los milagros que refieren de su Dios benefician siempre a individuos aislados o a pequeños grupos de personas, y no a millones y millones? Expresado gráficamente: ¿por qué, según él, su Dios se entretuvo multiplicando panes y peces para un puñado de vecinos hace 21 siglos pero deja que se mueran de hambre ahora mismo miles y miles y miles de personas?”. Conclusión: Papa Ratzinger tampoco es un Rey Mago.

Por último, que ya está bien de temas político-religiosos, me he encontrado con la noticia de que el PSOE (Partido Sociolisto Obrero Ejjpañol) advierte a ETA que la extorsión no es posible, ya que al parecer, varios empresarios navarros han recibido cartas a fecha de marzo (posteriores a la tregua, una vez “iniciado” el “proceso de paz”). José Blanco recuerda que el camino hacia la paz tendrá dificultades, y reclamó al PP que apoye el “proceso de paz” y que preste al Gobierno si colaboración leal sin hacer preguntas que no tienen respuesta. Ante esto cabe una reflexión: si negociamos con una banda armada, les damos tregua y cuartel (mientras se rearma), nos dan por donde la espalda pierde su nombre,… ¿por qué se vuelve a mencionar el proceso de paz que nunca hubo?, ¿cómo puede haber paz en tiempo de guerra?, ¿qué hay detrás de todo esto para que no haya una reversión instantánea al estado inicial, o es que el proceso no iniciado es ya irreversible?, y lo peor de todo, ¿Cómo tienes tanta cara como para pedir que la oposición no haga preguntas?. Conclusión: Zapatero tampoco es un Rey Mago, pero ¿no se parece más a un bufón?

Más bien parece que los bufones son los que le votaron…, pues se ríe del pueblo a carcajadas.

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